El día que corrí una maratón con Buenafuente y Berto

Ya, ya lo sé. Han pasado dos semanas desde que tenía pensado este artículo. Y sí, también sé que hoy no es lunes. Pero aquí estamos, ¿qué es lo importante no?

Este artículo podría llamarse de muchas formas:

  • 42 kms dan para pensar muchas cosas
  • Hoy me acordé de ti, y fue corriendo una maratón
  • Cuándo el cuerpo no tira, pero la mente sí.
  • etc…

No había hecho antes una maratón. De hecho (spoiler) aún no la he hecho de forma oficial. Por lo que correr esta carrera era algo nuevo para mí. Si, ya sé que en la USN  el año pasado me quedé en el km 55. Pero en ese caso, el objetivo era llegar a los 62 y también me quedé en el camino.

Maratón por montaña de Sierra Elvira (Granada). Ya no recordaba ni el día que fue (27 febrero), por lo que no te voy a aburrir con tecnicismos de desnivel acumulado… cimas etc… Simplemente, vamos a quedarnos con que eran 42 kms. No unos 42 cualquiera, 42 por montaña.

¿Y por qué por montaña?

El que me conoce sabe que desde mi rehabilitación después de operarme del hombro, correr ha sido mi escape. No quiero ponerme medallas hipsterianas del “yo estaba allí antes” pero si que me siento un poco ajeno de toda la marea que el mundo del correteo (intentaré no llamarlo running nunca) mueve. Tiene huevos que lo diga mientras escribo un artículo de la última carrera que he hecho; pero tengo que decir que mis tiempos de compartir cada entrenamiento, salida, foto, etc… pasaron. Que lo seguiré haciendo: claro, cuando me salga de los huevos. Porque la coherencia esta sobrevalorada que decía hoy Yorokubu.

Lo que comenzó con carreras populares, paso a la montaña. Granada tiene mil cosas buenas, y entre ellas es que sin tener que coger el coche puedes pasear por rincones que más quisieran otros.

Y respondiendo a la pregunta, ¿por qué montaña? Porque la montaña se asemeja más a la vida. En una carrera popular: sales, corres y llegas; disfrutando por el camino. En la montaña no es tan simple. Corres, pero no manteniendo un ritmo. A veces corres, otras andas. Tu elijes. Sales con 300 pero puedes tirarte varias horas solo. Tienes varias metas simbólicas, o picos que alcanzar. Como la vida misma.

Mi CxM Sierra Elvira 2016

La salida era pronto. Muy pronto. De esos días en los que te levantas y te preguntas que coño estás haciendo. Y si con eso no bastaba, la noche anterior había llovido de lo lindo (barro) y hacía bastante frío (hola que tal nieve).  Las salidas son siempre bonitas, cómo todos los principios. Con esos nervios característicos en los todos parecen más simpáticos y agradables. Si no has corrido nunca se parece a lo que suele pasar cuándo comienzas la carrera, los primeros meses de la erasmus o en las primeras citas.

Yo no había entrenado lo suficiente. Mal. Lo reconozco. Y no soy el típico cabezón de por mis cohones que la termino. Pero allí estaba. En la USN (ultra de 62 kms que comentaba antes) no me fallaron las piernas, me falló la cabeza. Y me tomé esta carrera como eso: un entrenamiento mental (más que físico). Los primeros kms pasaron sin problema. Que llovía, me ponía el gorro. Que nevaba, disfrutaba de las vistas. Corría las bajadas (soy una cabra loca) y andaba en cada subida. Comía en cada avituallamiento, y me reía cada vez que teníamos que cruzar el río Cubillas (dos veces).

Tantos kms, dan para pensar mucho. Tanto que a veces tienes que obligarla a parar. Y aquí es dónde durante una hora corrí con Buenafuente y Berto, que con su “Nadie sabe nada” me hicieron corretear por el primero de los picos que había que alcanzar sin escuchar a nada ni nadie. Sonriendo. Siento si el título te engaño 😛

Km 28. Las piernas ya no son lo que eran. Las lumbares lloran. Me vuelvo a poner la música después del momento podcast. Llego a un avituallamiento pensando en los tiempos de corte. Por si no lo sabes, son horas a las que si no has pasado por un punto antes de un tiempo: para casa. Y yo no los había mirado.

Yo: “¿Es aquí el tiempo de corte?”

Tipo: “No, es en unos 2 kms”

Yo: “¿Y hasta que hora se puede?” – mientras me comía el enésimo plátano.

Tipo: ” Hasta dentro de 15 minutos”

Este fue el momento de MI carrera. Podía elegir montarme en el coche con ellos y que me llevasen a la meta. O intentarlo. Y lo hice con la mejor de las bandas sonoras: Elvis Presley. Julia había metido algunas canciones en la lista de Spotify que tenía preparada para los momentos de bajón. “Suspicious Minds” me hizo emocionarme justo antes de llegar. Confieso que tuve que limpiarme alguna lagrimilla tonta.

Y llegué. Era el último de los que quedaban en carrera. Pero en el siguiente corte, unas piernas destrozadas y el tío que allí había minaron mis ganas de seguir. Vamos a dejarlo ahí.  3 kms andando hasta el coche y fin de MI carrera. A 10 de terminar. Pero lo había intentado.

Me acordé de ti probablemente. Así, sin mucho esfuerzo, recuerdo dos momentos: “El Taxi, de Pitbull” me hizo bailar y reír a partes iguales y “Suspicious Minds, de Elvis Presley”

Ahora  que me releo, parece que reí más de la cuenta. Y tan bien.

 

Pensando ya en el próximo reto.

Post dedicado a: Diegor y Juan.

Guía de eventos que debes conocer si emprendes en Granada

Llevo casi tres años en el mundillo del “faranduleo”. Si, me refiero a emprender.

Un pensamiento perdido en clase dio lugar a una idea de esas que te atrapan. Esa idea me hizo moverme más de lo nunca lo había hecho y participar en un Startup Weekend “Express” (en este caso era week) en el conocí a gente magnífica y me llevé los primeros palos. Y de ahí salte a colaborar en un proyecto, que paso a ser mi día a día. Este proyecto era (y es) Uveni.

Otro día hablaremos de Uveni.

El caso es que en paralelo, nos dio por organizar uno de los “eventos de referencia” en el panorama emprendedor. Cómo ves, tengo el discurso bien aprendido. Este evento fue Iniciador Granada, y desde hace tres años hemos tenido que ver con su organización.

He tenido mis más y mis menos, tanto con el ecosistema “emprendedor” como con la organización del evento en sí. Es un evento que se hace “por amor al arte”, por el simple hecho de querer ayudar a todos aquellos que como yo, comenzaron en su día una aventura.

Por eso, si estas empezando. O llevas ya tiempo en el “mercado”, tendrás las mismas dudas que todos hemos tenido alguna vez, ¿qué se hace en Granada? o más importante casi ¿quién emprende en Granada?

Siempre me he quejado de lo poco “integradores” que somos. Cada perro que se lama su cipote que se dice por aquí. Pero hace poco me hicieron ver que mejor que se hagan cosas, a que no se hiciesen. Y tienen toda la razón. De todas formas, he creído útil recopilar los eventos que se hacen en Granada que ayudan a todo el que esté, o quiera comenzar, a emprender.

Hay muchos más : Negocios & Networking, Afterworks de AJE… pero sólo voy a incluir los que, en principio, no necesitan ninguna cuota o acción especial para participar. Eventos gratis en los que a lo sumo tienes que reservar tu plaza.

Eventos para emprendedores que se celebran en Granada

Para perfiles más técnicos: Betabeers Granada

El primero porque es el que mejor conozco. Chema, Adri, Belén y Migue hacen que un evento que a priori se presenta como de perfil técnico, tenga todos los ingredientes para llamar la atención. Si estás comenzando a emprender te gustará la cercanía de sus eventos. Si por el contrario eres alguien de corte más “senior”/tradicional no está de más que te pases: todo lo bueno se pega y puedes encontrar un perfil ideal para ese puesto que necesitas cubrir.

Los puedes encontrar en Facebook y en su página web. Un evento al mes todos los jueves (Charla + cervezas gratis).

Para diseñadores (o no): Web Union Granada

Con la misma periodicidad, los amigos Roberto & co, se están haciendo su hueco. Con sede en Escuela de Arte Granada, se realizan talleres y charlas que van desde lo especializado (desarrollo web, seo, usabilidad) a lo más genérico (saber poner precio a tu trabajo, por ejemplo).

También con periodicidad mensual. Los puedes encontrar en su página de FB y su web.

Para los que empiezan : CADE Granada

El Centro Andaluz de Desarrollo Empresarial es y será una de las primeras paradas a las que las mentes inexpertas acuden en busca de respuestas. Es verdad que depende un poco del técnico que te toque, pero personalmente he coincidido con gente muy entregada. Organizan talleres y charlas en cada una de sus sedes, por lo que puede que alguna que se organice en tu pueblo (o cerca), te interese.

Desde marketing online a como elaborar un plan de empresa. Puedes encontrarlo en su web, o en su página de Facebook.

Para gente de business: EIG

Uno de los que no conocía. Hasta el pasado 1st Digital Business Summit. Ya sea estrategia de marketing o no, un evento gratuito que englobe a gente puntera como los responsables de puestos importantes en Just Eat, Philips o ING… merece nuestra atención.

No sé cuándo será el próximo, pero puedes estar atento a su Facebook.

Para estudiantes: AIESEC Granada

Sé que desde la Universidad de Granada trabajan con la promoción del emprendimiento con charlas, concursos, etc… Pero me quedo con esta asociación juvenil. Más que nada, por la iniciativa que tienen todos lo que he conocido que pertenecieron a ella.

Para no alargarme más recopilando todo lo que hacen, puedes encontrarlos en su FB.

Valoración personal (dónde comienza el debate)

Cada uno de estos eventos, y de los que faltan, tienen sus puntos fuertes y los débiles. Y está claro que no está en mis manos hacer el evento perfecto, ni es lo que busco. Pero al menos me gustaría que un evento cubriese 3 necesidades.

  1. Que englobe a todos los “estratos”. Hasta ahora, cada evento se centra en un nicho. Desde estudiantes (UGR, AIESEC) a startups (Iniciador y Betabeers)… Pero el problema no es sólo de sector, también lo es generacional. Para que un evento sea enriquecedor, a mi entender, tienes que ganar dos cosas asistiendo a él. La primera, aprendizaje. Y si los que comienzan se juntan con los que comienzan, y los senior con los senior… Poco se puede hacer. Hay que promover el intercambio de conocimiento/experiencias. Ya seas técnico, empresario tradicional, CEO de una startup, estudiante o diseñador… Ver las cosas con otros ojos.Emprender es (según la RAE) acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro. Esto engloba una startup, o montar una panadería, que no se nos olvide.La segunda, (palabra de moda) las sinergias. El networking posterior, también se ve afectado por lo mismo que hablaba antes. Si en un evento ves siempre a la misma gente, a los que ya conoces, de tu mismo sector. ¿Qué negocio va a salir de ahí?
  2. Independiente y “gratuito”. Esto me lo planteo como verdades a medias. Está claro que la independencia no sería total, ya que la mido como hacer un evento como a mí me gustaría, o como a la “comunidad” le gustaría. Y sobre el precio, tenemos que tener claro que el éxito de estas cosas a veces está unida a un compromiso previo. Una entrada, una serie de contactos si se trata de un networking, una cuota de asociado… siempre dará mejores resultados. Pero por mí que no quede.
  3. Que responda a la pregunta que antes nos haciamos. ¿Qué se hace y quién lo hace?

Sin querer entrar en el debate de si hay lugares en los que emprender es más fácil (Silicon Valley, capitales, etc…). Granada tiene su “aquel”. Y tenemos que saber valorarlo.

¿Crees qué es necesario un evento (más) en Granada?

 

¿Qué te falta o qué te sobra?

 

¿Qué opinas al respecto?

 

Son preguntas que me gustaría que respondieses tu ahora en los comentarios.

Que comiencen los Juegos del Hambre.

Algo se muere en el alma…

Quieras que no, el amor es así. Cuándo lo buscas, no lo encuentras. Ya puedes tener tinder o adopta un tío… que no. Y cuándo la desidia gana la batalla y decides simplemente pasar, aparece.

Hace ya más de 5 años que te conozco, y parece que fuese ayer. Creo que hay una diferencia muy grande entre el amor y el enamoramiento. 

Cuando te enamoras, todo es de color de rosa. No hay defectos, todo es perfecto.¿Quién no disfruta el tonteo inicial? Esas conversaciones que te dan la vida, que te mantienen despierto hasta tarde, esos comienzos en los que tu “yo de antes” muere y aparece un nuevo yo capaz de hacer cualquier cosa. Pero pasado un tiempo, decae. Y mucho.

El amor es diferente. Empieza titubeante, con miedos. Con los “que dirán”. Con los “y si…”. Y juntos, en una especie de ensayo-error, se van sumando puntos. Puntos que en un momento el destino pone en una balanza que decidirá si esto sigue adelante o no. Se refuerza, se hace más fuerte. Y lo que antes fueron dudas, ahora no existe. Y los pequeños defectos se aceptan y se adoran.

Recuerdo las primeras salidas, emocionantes. Esas noches en vela, de locuras y conversaciones hasta casi amanecer. Salidas al extranjero. ¡ Cómo cuesta “comer” fuera de casa! Y hasta preocuparme cuando otro se te acercaba y yo estaba cerca.

Todo el que te ha conocido coincidirá conmigo: tienes carácter. Y es verdad que hemos compartido con más de los que probablemente lean esto. Gente que estuvo, gente que está, gente que quizás pase un día de cotilleo y se ría al leer esto…

Te engañaría si dijese que todo han sido flores… Hemos tenido nuestros más y nuestros menos. Nada en la vida es eterno, salvo quizás el amor. Y entiendo que tengas que marcharte, pero por otra parte me jode no poder disfrutarte más. Nos cruzaremos por la calle, y llegará el día que pueda mirarte y sonreír recordando todo lo que hemos pasado juntos.

Quieras que no, te voy a echar de menos KIA RIO (rayito).

Propósitos 2016 : qué voy a hacer y qué voy, al menos, a intentar

Si, fui yo el que dijo la semana pasada esto.

Ya voy tarde. Pero podría ser peor. La siguiente semana, el siguiente lunes… ¿te suena?

Comienzo de año es época de nuevos propósitos. Un “yenesecuá” que te envuelve y te da la fuerza que a lo mejor en otro momento no tenías para llevarlo a cabo.

He visto que no está de más compartirlos. Sobre todo por aquello de crear un “contrato virtual” entre tú y yo. YO, propongo unos objetivos, TÚ puedes ver hasta que punto soy capaz de conseguirlos y acompañarme en el camino – o pasar directamente si no te interesan.

Un propósito podría ser: “ganar más dinero“, o “ser más feliz” – aunque el dinero siempre ayuda- . Pero ese tipo de objetivos, de propósitos o metas, se los lleva el viento tiempo. Aquí aparece la regla (nemotécnica) SMART.

¿Son tus objetivos SMART?

Specific (específicos), measurable (medibles), achievable (posibles de lograr), relevant (relevante) y time-bound (con una fecha concreta). Haciendo caso a este principio:

propositos2016
Sin mirar a largo plazo, paso a paso

Mis propósitos para 2016 (que podrían ser los tuyos también)

Por si acabas de llegar, y te preguntas a qué me dedico, soy un valiente. Soy autónomo – o freelance si queremos darle el toque-. Terminé teleco y me dedico desde hace tres años al mundo del marketing y la comunicación. Antes a tiempo completo en Uveni – el pequeño que Maciek, Julio y yo creamos – y ahora estoy embarcado en un nuevo proyecto del que pronto te contaré más – no es que no quiera hacerlo ahora, pero si no nos dispersamos -.

  • Ingresar tanto cómo para poder independizarme (2 meses de plazo): El primero de mis objetivos. Tiene poco que explicar, toca volar del nido.
  • Asentar Iniciador como uno de los eventos de referencia en Granada (todo el año): Antes, tengo que trabajar dos cosas. La primera, cuidar ese malestar que me genera sentir que la gente va a su bola, en vez de sumar todos por un mismo objetivo. Ya que quizás no lo hacen “cómo dios manda“, pero cómo bien me decía Chema Robles: “lo importante es que se hagan cosas”. La segunda, y que da para un artículo en si mismo: revisar el formato.
  • Leer un mínimo de 24 libros al año (todo el año): Te mentiría si dijese lo contrario, leer (libros) me cuesta. Podría intentar explicarme y decir que la avalancha de información que nos llega cada día hace que… pero paso. Mejor contarte que me he propuesto leer un libro cada dos semanas, y que comencé con El guardián invisible de Dolores Redondo“.
  • Dibujar semanalmente (todo el año): si me conoces de antes, has notado mi afición por el “pintamoneo“. Mi plan para llevar a cabo este objetivo es usar mis propios dibujos para ilustrar lo que escribo – pero no podrás disfrutarlo hasta que no me arreglen el pc-.
  • Escribir 20 artículos (uno a la semana).
  • Mejorar mi inglés, y por aquello de que sea “medible” de un B2 para arriba (todo el año): mientras escribo este objetivo, ya lo estoy postponiendo en el tiempo. Pero no lo veo inalcanzable.
  • Correr y terminar (dignamente) el Ultra Sierra Nevada 2016 (julio 2016): ya lo intenté el año pasado. Pero los 62 km me supieron a mucho. Otro día te hablaré de la prueba en sí, o del entrenamiento que hago.
  • Hacer al menos 2 viajes de más de un fin de semana (todo el año): el destino me da igual. La compañía, siempre que esté Julia, también.
  • Hacer un viaje con Ramón (todo el año): éste se lo debo. Y puede que no lo conozcas, pero ya lo harás (tiempo al tiempo).

Falta alguno que aún me ronda la cabeza, y probablemente sobrarán también. Pero de está forma queda conformada mi “no hay huevos” particular.

Ahora te toca a ti: dime hola en los comentarios, mándame un jamón; o lo que puede ser mejor: cuéntame cuáles son tus propósitos de año nuevo.

Fotografía | altasensibilidad

3 cosas que Whiplash me ha enseñado para la vida

El destino es un maldito bufón. Y ya no sólo porque viniese hoy con la idea de escribirte de Whiplash y leer hoy que otros ya lo hicieron. ¿Recuerdas la situación con la que comenzaba ayer? ¿Aquella clase de física con aquella frase que se quedo grabada a fuego y que luego volvería a escuchar más veces? ¡Pues después de 11 años me he encontrado a ese profesor! Corriendo por el parque.

No he tenido huevos a saludarlo (mal).

Volviendo a Whiplash. Escucho la banda sonora mientras escribo improvisando en una especie de jam creativa (en verdad no). Pero la BSO te la recomiendo encarecidamete. O eso o no vuelvas. La sinopsis de la película – cuidando los spoilers que odio – sería algo como : un chico que quiere ser el mejor batería del mundo y topa con un director de orquesta un tanto peculiar. En un 2×1, la película también la recomiendo. De hecho si no te apetece escuchar la banda sonora puedes ver la película sola ( y matas dos pájaros de un tiro).

3 cosas que Whiplash me ha enseñado para la vida

La primera – y que parece que me persigue – es la importancia de la constancia. Para alcanzar una meta, un objetivo, superar un reto o que no se te corte la mayonesa, es importante un grado de compromiso. Quizás es la primera pregunta que debe hacerse uno antes de empezar cualquier cosa.

¿Si un viernes salgo de fiesta, me pondré el sábado con esto? Si la respuesta es sí, vas sobrado.

En mi caso, correr la USN (de la que ya hablaré más adelante) o mi papel en Uveni podrían entrar en este apartado. La constancia como puerta hacía la perfección buscada – que no impuesta, recuerda – . A correr se aprende corriendo, a escribir se aprende escribiendo y a emprender se aprende… bueno quizás no directamente, pero aprendes “atajos” fallando, probando (larga vida al método lean).

El motor que hace la primera posible me lleva a la segunda. La motivación. Hay que hallarla, sin ella ya puedes ser lo más constante del mundo, imponerte horarios, planes o sacrificar cosas que no durará. Y si dura y superas ese reto, objetivo, no te llenará. Y eso, es una puta mierda. Motivación no tiene que ser igual a algo utópico, puede ser algo temporal ( como mazarte en verano) o quién sabe… (quizás podríamos, tú y yo, hablar otro día de la motivación).

Y por último y no menos importante. No soy Steve Jobs, Killian Jornet, Charlie Parker o incluso Andrew Teller (el prota) en este caso. ¿Qué quiero decir con esto? Intento explicarme. Genios hay sólo unos pocos, es sano tenerlo claro de partida. Y tanto los puntos uno y dos, deben salir de uno mismo. Motivación: sí, pero puede ser temporal. Tu pones los objetivos, no tienes que conseguir lo que la gente espera (o crees que espera), ni cuando, ni cómo ellos lo esperan. Tu pones los límites. Constancia, sí es buena. Sí nos hará las cosas más fáciles. Pero los viernes son los viernes, y si uno sales tampoco hay que fustigarse. No significa menos compromiso, no significa menos motivación. Un tropiezo es un tropiezo, y hasta de eso se aprende.

Es simplemente, un poco de humanidad.

Y tú, ¿ la has visto?

La perfección está sobrevalorada

Me acuerdo de la situación con una sorprendente claridad. Clase de física. Aquella época en la que te preocupaba más el grano que te salía en la frente y que te dejaba evidencia ante tus amigos (como si a ellos no les pasara lo mismo). O mucho mejor, si tus “greñas” estaban como dios manda. En aquella clase es la primera vez que recuerdo aquello de:

Mejor estar callado y parecer tonto, que abrir la boca y despejar duda alguna.

Y parece que aquella frase hizo mella en mí. Comprar un hosting, montar un bonito blog (aunque aún le falten retoques), hablar por enésima vez a las ganas de escribir que tengo…  parece fácil. Pero hay algo que me retrae, algo que no me deja escribir. Algo que hace que no cuente lo que me pareció Interestellar o la segunda temporada de House of Cards. El miedo a “despejar duda alguna. Por suerte o por desgracia, el tiempo me ha convertido en alguien bastante pragmático.

Pragmático por necesitar datos. No me vas a escuchar decir que a veces no me venga arriba (como Aquarius) y luche con un argumento sin peso como espada. Prejucios, sentimientos o emociones me pueden llevar como a ti o a cualquier otro. Pero en una (falsa) búsqueda de la perfección deseada, no me siento cómodo escribiendo/opinando/hablando de lo que no tengo todos los datos. Lo que yo considero “todos los datos” en realidad. O una opinión al menos bastante formada.

Pero que coño. Si Inda puede yo también. Entradas frescas, sin mucho miramiento hablando de lo que me venga en gana. La perfección esta bien pero como búsqueda, no cómo obsesión. Y esta se consigue practicando.

280 palabras en 15 minutos para el primer día no esta nada mal. ¿Qué te parece el plan? ¿Y cómo llamamos a esta “categoría”? que “pajas-mentales” esta ya muy manido.

Una cualidad que no has trabajado suficiente, la escucha activa.

El pasado jueves pude asistir al último de los Iniciadores. El formato ha cambiado, ahora son los “nuevos” los que presentan sus proyectos y un pequeño comité junto con el público le proporciona feedback, apuntes, consejos sobre su producto/idea de negocio. Un formato más dinámico y participativo, y del que creo que se puede aprender más.

Digo “nuevos” por decir algo, porque este mes presentaron sus proyectos prometedoras empresas del área de Granada. Gente que ya lleva tiempo en este “juego” que es emprender. Vecinos de oficina en el CADE. Scada 3d Solutions, Naranjo Intelligent Solutions y Dasware tuvieron la oportunidad de presentar y recibir las valoraciones de un comité formado por Ángel Luis Quesada Nieto (Kubide), Miguel Fernández Calero (Sprita) y Víctor González Canito (Obsso).

El nuevo formato te permite ver en directo una de las patas del “buen emprendedor”: presentar tu proyecto ante una audiencia. Muchas son las cualidades que se le “presuponen”. El liderazgo podría englobar varias de ellas. Y luego podríamos desglosarlas en presencia, un correcto lenguaje verbal (y no verbal), tolerancia al fracaso y empatía…

iniciadorfebrero

Mi experiencia me dice que los emprendedores probamos, observamos resultados y sacamos conclusiones de ellos. Lo hacemos en un proceso iterativo de ensayo-error continuo del que se esperamos, con suerte, aprender la lección. Dentro de ese camino en el que uno, por cuenta propia, espera convertirse en el próximo Steve Jobs existe una cualidad olvidada. La importancia de aprender a escuchar.

Elevator’s pitch, briefings, presentaciones formales o con amigos… todas esas técnicas de presentación/venta pierden valor si detrás no hay una persona dispuesta a escuchar. Escuchar, que no oír. Estos eventos te permiten ver en tercera persona ese proceso de aprendizaje. Porque como todo, a escuchar también se aprende. Estas son dos de las cosas que a base de práctica (y errores) he asimilado. Cosas que puedes aplicar desde el mismo momento que termines de leer esto.

No hay que ganar nada

El simple hecho de recibir un feedback es una victoria a su manera. Positivo o negativo, por lo general, un comentario viene desde la visión objetiva del que ha escuchado tu proyecto. Nada personal. Aprovecha la escucha para pensar en lo que se te esta diciendo, no en cómo vas a rebatir lo que sientes como un ataque.

Habla lo que tengas que hablar

Ni más, ni menos. Ser conciso y claro en lo que quieres transmitir. No hace falta hacer un mensaje más vistoso contando tu experiencia en EEUU. No lo hace más real. Y aunque la ciencia haya demostrado que hablar de nosotros mismos activa áreas del cerebro relacionadas con el placer, no te pases. No interrumpas.

No pretendo aleccionar, al contrario, hablo desde mi propia experiencia. Pensar en voz alta me permite ordenar las cosas y aprender a expresarlas. Y por supuesto, hacerte participe.

Por lo que ahora me toca el turno de escucharte a ti. ¿Qué otra cualidad crees que no se “potencia” lo necesario? 

Fotografía | Alejandro Aguilar Díaz